Estofado de pavo Russian Stout

Estofado de pavo Russian Stout

Hace tiempo que no guisábamos con cerveza. Ya sabéis que este es un blog de andar por casa, de gente que hace su vida normal y que confluye con la cerveza artesana en algunos momentos de la misma. Para beberla, bastante. Para comerla, menos veces. Hoy toca lo de comer. Me apetecía hacer una recetilla para disfrutarla y, como no, para dejárosla aquí. Y me inventé esta. La verdad es que mi plan original era hacer unas carrilleras de cerdo ibérico, pero mi mala fortuna me impidió seguir esa dirección. Una revisión médica reciente me indicó que tenía que ir dejando algunos queridos hábitos y, en cuanto a la carne, que el pollo y el pavo debían tomar protagonismo frente a otras más apetecibles. Pero como uno no se resigna al aburrimiento, pensó… hummm pavo… Y le vino a la cabeza que regarlo con una stout seguro que le quitaba parte del aburrimiento. La carne de pavo estofada podía quedar muy tierna y si en vez de regarla con ese chorrito habitual de vino, lo hacíamos con una stout seguro que le aportábamos algo del sabor caramelizado de las maltas y de la fuerza del lúpulo. Dicho y hecho, me agencié unos 350 gramos de carne de pago cortada para estofar y me decidí por la Arriaca Imperial Russian Stout, que es un monumento de cerveza, quizá la que más respete me produce entre las que suelo tener en la nevera. Así surgió este estofado de pavo Russian Stout.

Ingredientes

  • 350 gramos de pavo cortado para estofado. Sirven partes de pechuga o de muslo, pero cortados en piezas de tamaño medio-pequeño.
  • 1 puerro (o medio, si es de los gordos)
  • 2 zanahorias (o 1, si es de las grandes)
  • 1 buen trozo de apio
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • 1/2 cucharadita de miel
  • 1/2 cucharadita de mostaza a la antigua
  • Una pizca de sal
  • Una pizca de pimienta
  • Una pizca de nuez moscada
  • Una pizca de jenjibre
  • Medio vaso de agua

Estas son cantidades para 2 personas o dos raciones de una persona.

Preparación

Muy, muy sencillo. Para cocinillas aficionados. Esto son los pasos. Preparamos los trozos de pavo y los salpimentamos. Cortamos la verdura en trozos lo más pequeños que nuestros dedos y el cuchillo nos permitan.

Pavo

Pavo

 

Ponemos la sarten al fuego medio con el aceite de oliva. Cuando esté caliente, pero sin pasarnos, echamos los trozos de pavo. Los dejamos que se hagan un poco, pero sin tostarse demasiado.

Pavo

 

Cuando estén hechos, los reservamos y en el mismo aceite echamos la verdura cortada. Ponemos una pizca (muy poca siempre) de sal para que se poche mejor la verdura. Este es un truco que me enseñó no sé quien y que siempre empleo. En vuestros sofritos, sobre todo si contienen cebolla o puerro añadir siempre un poco de sal y veréis como se pochan más rápido y eficazmente.

 

Pavo

 

Cuando esté pochada, añadimos las especias, la miel y la mostaza. Removemos y ponemos ahí el pavo que habíamos reservado. Y este es el momento mágico de añadir la Arriaca Imperial Russian Stout. Si tenéis valor, echarla completa, pero dudo que lo hagáis. Yo me bebí un tercio y eché al guiso los otros dos. No lo pude resistir. Para completar el líquido necesario, añadí medio vasito de agua. La Imperial Russian Stout de Arriaca aporta un sabor dulce importante, pero que se matiza mucho con su fuerte cantidad de lúpulos (60 IBU). El agua y la miel contribuyen a matizar ambos componentes. Las especias aportadas (nuez moscada y jenjibre) trabajan con el lúpulo para hacer que el amargor no sea amargor sino otra cosa más placentera). La mostaza da el punto final a todo.

 

Pavo

 

Y, ahora, que trabaje el fuego. Dejamos un tiempo prudente, por ejemplo media hora o algo más. Todo depende de que veamos que el líquido se va reduciendo y, en parte, caramelizando. La observación visual es básica aquí. Quizá también pinchar un poco el pavo para comprobar que está lo suficientemente tierno. Cuando consideramos que está hecho, apartamos el pavo a un plato y ponemos lo que reste del guiso (el procesado de la verdura, la cerveza y las especias) en un vaso de batidora. Lo batimos todo y lo volvemos a echar a la sarten, junto con nuestro amado volátil que no deseamos que se enfríe.

Pavo

 

Vemos que aquello toma ya una consistencia preciosa. Salsa espesa y oscura. Si la probamos veremos que el sabor es una locura. Dejamos que se conjugue todo al fuego lento un par de minutos y emplatamos. El resultado lo vemos en la imagen de portada. Una maravilla. El pavo es un bicho que si no se le maltrata queda muy tierno. Soso de sabor, pero que al mezclarse con nuestra pócima ha tomado unos giros inesperados y brillantes. Un elemento importante a mencionar es que nos ha dejado un olor en la cocina que es la leche. Perdura algunas horas, o sea que después de comernos el invento todavía podemos disfrutar su mágico olor durante un cierto periodo de tiempo más. Por cierto, se me olvidaba decir que lo acompañé de unas papas fritas, pero si os gusta otra cosa, pues vosotros mismos ¡A disfrutarlo como yo lo he hecho!

 

Antonio Quirós
Sobre Antonio Quirós 15 Artículos
Un tipo extraño que salió hace muchos años de la administración pública madrileña para dedicarse a emprender proyectos empresariales. Hasta el momento se cuentan cuatro de ellos con fracasos y éxitos en una dosis razonable. Por estudios, Licenciado en Filosofía; por desarrollo profesional, tecnólogo y por inquietudes personales, métome en todo. Desde que monta Lupulia, tabernero (el oficio más digno que ha ejercido)

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